24 de julio de 2008

La Plaza de la Encarnación; 2ª Parte: El Mercado

Continuamos con este repaso histórico a la Plaza de la Encarnación, centrándonos esta vez en la etapa comprendida entre la primera década del siglo XIX, coincidente con la ocupación napoleónica de la ciudad, y el año 1973; un período de casi doscientos años en el que la plaza se configura definitivamente como tal dentro de la trama urbana de la ciudad y la mayor parte de su espacio será ocupado por un inmenso mercado de abastos. Pero no adelantemos acontecimientos.

Dos meses después de instalarse el duque de Dalmacia, Jean de Dieu Soult, en el Palacio Arzobispal se firmaba un Decreto a nombre de José I Bonaparte en cuyo primer artículo, literalmente, se podía leer:

Artículo 1º - Se formará una plaza pública en el terreno que ocupa la manzana comprendida entre las plazas de Regina y de la Encarnación.”

Poco más que decir… Se derriba el convento de la Encarnación, siendo trasladadas sus monjas al antiguo Hospital de Santa Marta, donde aún hoy día reside la orden. El resto de la manzana, que se había segregado en diversas casas y palacios, es demolida también previa indemnización de sus inquilinos, algunos tan ilustres como el duque de Alburquerque.

La idea era crear un inmenso espacio central a modo de Plaza Mayor en el corazón de la ciudad desde el que partieran todas las calles periféricas; pero la escasez de fondos y el cariz contrario a los intereses napoleónicos que había tomado la Guerra de la Independencia motivaron que solo se hiciera la demolición de esta manzana, quedando suspendidos los trabajos restantes de limpieza y desescombro. De esta forma, cuando los franceses abandonan la ciudad, la plaza es un inmenso montón de escombros que se tardó varios años en limpiar.

De hecho, se tomaron medidas tan curiosas como que cada persona que entrara en la ciudad se debería de llevar una parte de dichos escombros, lo cual motivó la acumulación de residuos a las afueras de la ciudad, ya que evidentemente nada mas pasar la muralla estos desechos eran depositados en el primer lugar que viniera a mano.

En definitiva, por obra y gracia de los franceses la ciudad se encuentra en la segunda década del siglo XIX con un solar vacío de cerca de 25.000 m2 sin ningún tipo de uso. De nuevo, la historia vuelve a repetirse.

Afortunadamente, en esta ocasión se tardó poco en buscar una solución al problema, ya que el Ayuntamiento, una vez limpia la parcela, decidió ubicar en él un mercado de abastos que paliara las necesidades de la ciudad.

Y es que en ese momento Sevilla no contaba con un punto fijo de ventas, sino que el comercio se esparcía por las distintas calles y plazas, tal y como se hacía desde el medievo. La ciudad no era precisamente un modelo de higiene y salubridad, y por sus calles y plazuelas se vendían todo tipo de productos y alimentos; desde el pescado en la Plaza de la Pescadería, las legumbres en la calle Herbolarios o la carne en la Plaza de la Alfalfa.

La mayor parte de las veces esta venta era ambulante, y al ser al aire libre, se pudrían rápidamente los alimentos (lo cual era ayudado, como no, por nuestra climatología), con lo cual las condiciones higiénicas dejaban mucho que desear y, en ocasiones, suponían graves problemas para la salud de los ciudadanos.

Si a ello unimos la dificultad que tenía el Ayuntamiento para cobrar tributos y tener controlados a los vendedores por no estar ubicados en un sitio concreto, se puede comprender que la necesidad de crear un mercado de abastos en la ciudad era indudable. Y por ello, y sin que sirva de precedente, se crearon dos: uno en Triana, en el antiguo Castillo de la Inquisición; y otro en pleno centro de la ciudad, en el recién creado solar de la Plaza de la Encarnación.

Evidentemente no todo fue coser y cantar; tras muchos proyectos y sesiones del Cabildo, por fin “el martes primero de agosto de 1820 empezó a establecerse el Mercado Principal de Abastos en la nueva plaza de la Encarnación” según cuenta don Joaquín Guichot.

El flamante mercado estaba realizado en madera de pino según un proyecto presentado por Cayetano Vélez en 1814, pero no tuvo una larga existencia, ya que en 1831 era demolido y sustituido por otro de ladrillo construido bajo la dirección de Melchor Cano, aunque una serie de problemas y complicaciones provocan que el Mercado no se pueda dar por finalizado hasta 1837, e incluso hasta 1842 no se concluyeron algunas obras como la zona que podríamos denominar de “dirección” (el Juzgado del Mercado).

Se trataba de un inmenso edificio rectangular que abarcaba la plaza en su totalidad, desde la calle Dados (Puente y Pellón) hasta el Convento de Regina, que a duras penas subsistía aún; los puestos y las tiendas se encontraban repartidos por su perímetro, contando con un gran espacio central en el que se encontraban puestos de carácter mas efímero alrededor de la vieja fuente renacentista que sobrevivía de la antigua Plaza de don Pedro Ponce. Al enorme mercado se accedía por 8 puertas, 3 en cada lado largo (que coincidía con las antiguas calles del Correo y del Aire; y 1 puerta en cada lado menor, esto es, a la calle Dados y a Regina.

Fantástica vista aérea del Mercado en los años 20.
Archivo Sánchez del Pando

El Mercado de la Encarnación es uno de los primeros pasos dados por la ciudad para su entrada definitiva en la modernidad. La preocupación por la higiene, por la salud, por el urbanismo, por la industria… Sevilla empezaba a engancharse poco a poco al carro de los nuevos tiempos, de la revolución industrial, de los avances tecnológicos, de la edad contemporánea.

Paradójicamente, este progreso en base al cual se había creado el mercado se convierte, con los años, en uno de sus principales enemigos. Y es que, vistas las ventajas de concentrar los puntos de venta en un único espacio, se crean nuevos mercados a lo largo de la ciudad, como el de Entradores, el del Postigo del Aceite o el de la calle Feria. De esta forma, el inmenso edificio de la Encarnación perdía importancia y valor dentro de la ciudad.

Pero el principal escollo que tuvo que sortear fue sin duda el urbanístico; en 1895 José Sáez y López elabora el Proyecto General de la Capital en el que, entre otras cosas, propone crear dos grandes ejes de comunicación en la ciudad que se cruzarían en el centro, al estilo de las antiguas ciudades romanas (Cardus y Decumanus cruzados en el Foro).

Uno de estos ejes, el que comunicaría la Puerta Osario con Plaza de Armas, tenía entre sus peculiaridades que dividía en dos partes el Mercado. Para más inri, sería el único de los dos en ejecutarse (solo una parte, como siempre que se hace algo en esta ciudad). La sentencia estaba dictada y en 1948 Pedro Bidagor derriba la mitad sur del Mercado para posibilitar la continuación de dicho eje entre Laraña e Imagen., construyéndose en el espacio que sobraba la actual Plaza, de forma circular en cuyo centro se situó la vieja fuente que adornaba el Mercado. Afortunadamente, la creación de ese eje se frenó en la Plaza del Duque, ya que de lo contrario la escabechina que se habría producido en Alfonso XII hubiera sido tremenda a buen seguro.

La ciudad cambiaba muy deprisa, quizás demasiado para un lugar que nunca tuvo clara su identidad: el dichoso decreto que había acabado con San Miguel y Santa Lucía se llevaba también por delante Regina Angelorum, irrumpía de forma triunfal en la ciudad el tranvía, que viniendo de Imagen bordeaba el mercado por la calle del Aire, José Gestoso y Correo para salir de nuevo a Laraña; se ensanchaba la calle Imagen en 1955 y los viejos palacios y casas señoriales que hacían la fachada de la plaza eran demolidos y sustituidos por otros edificios de dudosísimo gusto y, en ocasiones, de pésima estética.

En uno de estos cambios, por un cúmulo de circunstancias y factores que iban desde el mal estado de conservación del edificio hasta la necesidad de cambiar unas instalaciones que se habían quedado anticuadas, se demuele definitivamente el mercado en 1973, siendo trasladado a unas instalaciones provisionales en el extremo Norte de la plaza, el mismo lugar donde siglos antes se encontraba la primitiva Plaza de Regina.

Una vez más, la Plaza de la Encarnación había quedado reducida a un inmenso solar. La historia volvía a repetirse.

22 comentarios:

  1. De verdad, es que no me quiero repetir pero que grande es usted mi General. Que gran entrada, que magnífica forma de contarlo y por cierto, que miedo.. la historia es terriblemente cíclica… No sé si es que estamos condenados o que nos condenamos solos, sea como fuere me ha encantado lo de los edificios de dudosísimo gusto y pésima estética, y es que cuando se quejan de “las setas” yo creo que nadie mira la plaza hoy en día mientras espera el autobús; pero bueno, imagino que en la siguiente entrada ya entrará usted en esto.
    Kisses y enhora buena por la entrada.

    ResponderEliminar
  2. Bien.... Yo siguiendo la historia con todo mi interés, al igual que los comentarios de tus lectores, no quisiera ser tampoco repetitiva pero que completo post....Muy bueno.

    ResponderEliminar
  3. Me encanta que hagas estas entradas, que servirán de aclaraciones a muchos, que creen que con las setas se cargarán el entorno histórico-artístico de esta plaza, pobre plaza, que lo único que parece bueno es la parte de fuente reparcheada, y el muro torcido del anexo a la Anunciación, que alberga el Cafe de Indias.
    Hoy he leido que empiezan a revestirse de madera, ya mismo estaremos en Sevilla en el siglo XXI.
    Besitos

    ResponderEliminar
  4. ¿A esta plaza la ha mirado alguna vez un tuerto? Ilústrenos, amigo.
    Perdón por la broma, pero es que la "probesita", que dirían en mi barrio, no gana para disgustos.
    Magnífica entrada, amigo. Es un placer documentarse con sus entradas. Felicidades.

    ResponderEliminar
  5. La maldición de la Plaza de la Encarnación parece.

    Fantástica historia y que bien contada, estamos enganchadísimos por lo que veo, hasta hoy que he tenido un poco de tiempo libre no quería leerla porque hay que hacerlo con calma.

    Lo que aprendemos contigo General.

    ResponderEliminar
  6. Y al final nos quedamos con el CHAPIÑÓN ..........

    Sevilla es así de caprichosa ......

    La Canina seguirá cavilando ....

    ResponderEliminar
  7. Vayamos por partes mi querida General, pues vuelve usted a salirse... y no del tiesto sino del pellejo, como se dice en mi barrio:

    - Se puede apreciar en tu forma de escribir un mayor gusto por la Historia Contemporánea que por la antigua, y eso se nota en que además de ser una buena entrada, es brillante.

    - No entiendo como el Mariscal Soult se podía llamar "Juan de Dios"... curioso, de Dios, con la de retablos que quemó e iglesias que reventó.

    - Obras a medio hacer... de qué me sonará a mí eso. Y encima los escombros na más salir de la ciudad, algo que se puede comprobar en el recrecimiento del terreno que hay delante de las murallas.

    - La fuente sigue existiendo, y está considerada, como ya dije, la fuente pública más antigua de Sevilla... ¿sobrevivirá con el Metropol Parasol? En la maqueta no salía...

    - La Historia, en ocasiones, como dice nuestra querida Gata, se vuelve terriblemente cíclica.

    - Y yo sigo sin ver el Metropol Parasol en la plaza, y no porque los edificos que están a su alrededor sean bellos, que de hecho son realmente horrorosos, sino porque no estan respetando los yacimientos arqueológicos (actualmente hay más de dos y tres denuncias de ADEPA a Urbanismo por este motivo, y ganadas además), y porque las modificaciones que han ido realizando a lo largo del proyecto demuestran la escasa capacidad para abarcar una empresa de esas dimensiones con un rsultado medianamente decente. Ojalá me equivoque, pero el Ayuntamiento suele darme la razón con mucha normalidad...

    Una magnífica entrada amigo Du.

    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Este tipo de investigaciones, datos y cosas curiosas de la historia me encanta, más aún si es de algo que una considara suyo.

    Y que pena que nos empeñemos en destruir las obras que nosotros mismos hemos construídos eliminándolas para siempre.

    Es un placer leerte.

    Besos

    ResponderEliminar
  9. Realmente da miedo, Gata. Y el problema es que cada vez los plazos en el tiempo se alargan mas; en el XVI fueron 3 años con el solar, en el XIX una década, en el XX llevamos mas de 30... Si realmente esto es cíclico, miedo me da si alguna vez se caen las setas... La entrada que viene ya iremos a saco con las setas, jeje.

    Gracias América, se agradece este interés (por cierto, buscando fotos he encontrado una imagen de una Cruz de Mayo celebrada en el antiguo Mercado).

    Pues si, Mer; lo malo es que a ver cuanto dura esa Sevilla del XXI... Respecto a la plaza en si, da verdadera lástima en lo que se ha convertido con tantos cambios.

    Totalmente de acuerdo, lacava. Yo creo que es el lugar mas gafado de la ciudad con diferencia.

    Gracias Juan por tomarte estas molestias, es un verdadero orgullo.

    Jaja, pues si Cáliz; por cierto, la de champiñones que se habrán vendido en ese mercado durante tantos años...

    Pues por partes, querido Aguador:
    - no puedo negarlo, me apasiona no la historia contemporánea en general, sino exactamente la horquilla comprendida entre el señor Soult y la Expo del 29. Creo que es clave para entender la Sevilla de hoy día.
    - lo del Mariscal Soult...¿qué te voy a decir? jeje
    - por lo que he leído, el tema de los escombros fue un problemón sobre todo en la zona de la Puerta de Triana, ya que allí la gente los soltaba nada mas salir para no atravesar el puente de barcas.
    - nosotros nos encargaremos de que esa fuente sobreviva. Vamos, como la quiten o desaparezca es para mandar uno a uno los trozos de madera a Finlandia de vuelta...
    - y como dice nuestra Gata, da miedo...
    - yo no lo veo muy bien, pero bueno, me permito el lujo de emplazarlo a una nueva entrega para discutirlo. Es complejo el tema, la verdad.

    Totalmente de acuerdo, verdial; simplemente con un poco de cabeza y echando cuenta a lo que vemos a nuestro alrededor nos ahorraríamos muchísimos disgustos...

    Saludos y gracias, como siempre, a todos.

    ResponderEliminar
  10. Me ha encantado tu respuesta de ir "a saco con las setas"... estoy deseando leerlo despues de degustar esta segunda parte.

    Cuando el Aguaó y tu entrais en el tema del "Mariscal Soult" ojalá se pudiera detener el tiempo...

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  11. Escrito queda, salvar la fuente. Imagino que los de las altas esferas que te leen ya están tomando nota así que nada, tranquilos que esto está salvado ¿no?
    Kisses

    ResponderEliminar
  12. La fuente seguro que ya está salvada

    ResponderEliminar
  13. Deberías recoger en un libro todas estas magníficas "Sevillanadas" para yo tenerlo a mano siempre en casa como libro de cabecera. Felicidades.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  14. Desde luego es un gustazo entrar por estos lares, máxime en este caso que hablas de mi entorno favorito: Encarnación, Regina, Feria, José Gestoso...
    Eres pero qye muy grande. Felicidades por tu entrada.
    Ah, y las setas para el campo!!!

    ResponderEliminar
  15. Cuantas cosas se aprenden leyéndote miarma...

    De la Encarnación tendrian que levantarse los romanos y liarse a cosquis con los chuflas estos que quieren cambiarlo to.

    ¡Un saludasso miarma!

    ResponderEliminar
  16. Magnífica entrada amigo, buenísima. Felicidades por esa entrevista que te ha quedado de miedo. Y nada de nervios del principio, una muy buena entrevista. Felicidades de verdad.

    ResponderEliminar
  17. Enhorabuena por la entrevista amigo Du. Has estado genial y has puesto algunos puntos sobre algunas ies que hacían falta.

    Felicidades.

    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  18. Pues si, querida Glauca, ojalá se hubiera detenido el tiempo... tendríamos tantas cosas para ver que se han perdido para siempre...

    Pues creo que la fuente se salvará, Gata; no creo que cometan la torpeza de quitarla, entre otras cosas porque es la única superviviente de la plaza. Como bien dice Juan, lo mas seguro es que esté salvada (aunque no lo digo muy alto)

    Muchísima gracias, maría_azahar, es todo un placer.

    Gracias a ti por entrar, Herodes. Se que esa zona te trae muchos recuerdos (creo recordar que comentaste algo al respecto en la entrada del número 0).

    Jeje, Moe, si los romanos se levantaran creo que mas de uno saldría corriendo, no solo los de la Encarnación. Desgraciadamente...

    Muchísimas gracias Híspalis. Hombre, al principio me traicionaron los nervios, pero bueno, creo que poco a poco me rehice. Después de acabar la 3ª parte de la Encarnación colgaré la entrevista, que ya la tengo grabada.

    Me alegro que te haya gustado, amigo Ramsés. Eso si, se me ha escapado cierto trabajo que teniamos entre manos... pero bueno, jeje, ya se andará...

    Saludos.

    ResponderEliminar
  19. ¡¡¡Queremops escuchar la entrevista ya!!!

    Porfi

    ResponderEliminar
  20. Esta historia tiene algunos errores. Segun Antonio Marquez, muchos años empleado de la hemeroteca municipal, y que llego a escribir un libro sobre la Encarnacion, difiere de lo expresado en este texto-

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenas Paco.

      La entrada es fruto de mis investigaciones según las fuentes que he utilizado; evidentemente pueden estar equivocadas, por lo que me gustaría saber en qué aspectos difiere para contrastarlo.

      Saludos y muchas gracias!

      Eliminar

Comentarios: