18 de noviembre de 2012

Los barcos del Tapón de Chapina

“Remedios”, “Draco”, “Gelves”, “Destello” y “Chanales”, sin olvidar a la draga “Paulina”. Son los nombres de algunos de los barcos que durante décadas permanecieron hundidos en el famoso Tapón de Chapina
Cargados primero de material de vertido y enterrados más tarde en lodo y fango, estas embarcaciones desviaron el milenario cauce del Guadalquivir para evitar que Sevilla se inundara, ofreciendo una imagen que hoy en día aún sorprende
Un Tapón que, por cierto, la ciudad nunca terminó de ver con buenos ojos ya que le robaba casi la mitad de sus márgenes fluviales, ocultos para colmo tras el murito de la calle Torneo y las vías del tren, por lo que no es de extrañar que una de las obras prioritarias ejecutadas cara a la Expo92 fuera precisamente el “destaponamiento”. 



El origen del Tapón de Chapina hay que buscarlo en esa mezcla de deseo y necesidad que a lo largo de la historia ha tenido el sevillano por dominar el Guadalquivir, sobre todo para hacer menos devastadoras sus crecidas.
Durante siglos ciudad y Río mantuvieron un equilibrio más o menos estable gracias al grueso cinturón de murallas que la rodeaban y protegían de sus enemigos en tiempos de guerra y de las inundaciones en tiempos de paz
Pero el siglo XIX y sus revoluciones políticas, sociales, urbanísticas, económicas, higiénicas, etc... tumban la muralla y expanden la ciudad más allá de sus límites tradicionales hacia el cinturón de huertas que la rodeaban, sustituidas ahora por nuevas barriadas y núcleos residenciales. 
Pero no contaban con que ni el Río ni la Naturaleza entienden de ideas y menos aún de revoluciones, lo cual a efectos prácticos se traduce como que si a los 2 metros que según algunos estudios sube el nivel del agua con cada cambio de marea añadimos las lluvias torrenciales que de vez en cuando se dejan ver por estas tierras, los desbordamientos incontrolados de afluentes, etc... resulta que la ciudad estaba a merced de las riadas. E indefensa.

Sevilla años 40. El Río abraza el sector occidental de la ciudad

La solución dada será tan simple como costosa: llevar el Río fuera de Sevilla
Nace de esta forma el Plan Delgado Brackenbury, que se inicia en los años 20 y tardará otros 20 en concluirse, una tardanza por supuesto nada extraña por estos lares.
Y así a la altura de la Puerta Real se desvía el Guadalquivir hacia un nuevo cauce que atravesará la Vega de Triana y se conectará con el viejo en la Punta del Verde
El tramo comprendido entre ambos puntos pasará por la ciudad como si fuera una dársena, cerrándose por el Sur con la Esclusa y al Norte con el Cerramiento de la Cartuja, que pronto será rebautizado como Tapón de Chapina.

Sevilla, 1956. El Río ya ha sido desviado en el Tapón de Chapina

Para construir el Tapón se pondrán en un principio los medios y técnicas tradicionales para la contención de aguas, ejecutándose un dique de cierre con más de 180 metros de longitud, pero el empuje del Guadalquivir sobrepasa todas las previsiones y no queda más remedio que acudir a otros sistemas "menos convencionales".... 
Y entonces se decide taponar el cauce hundiendo barcos cargados de material, de diversos tamaños y calados, que encajarán entre los huecos en que se hacía imposible detener el ímpetu de las aguas cuando subía la marea. 
Uno de ellos, el de mayores dimensiones, será el “Remedios”, un navío de 42 metros de largo; junto a él se enterrarán el “Drago”, que era propiedad de Hytasa, el “Gelves”, el “Centella”, el “Chanales”, la dragadora “Paulina” e incluso 7 pequeñas barcazas de pescadores que se compraron a toda prisa para sellar los puntos por los que aún se filtraba el agua. 
Como dice el profesor José Luis Manzanares, testigo presencial de las obras a finales de los años 40, el Tapón de Chapina se convierte en un cementerio de barcos que, curiosamente, tratará de facilitar la vida a la ciudad. 
Para adecentarlo, en años sucesivos se construirán jardines, un paseo y un centro deportivo heredero de las instalaciones del Polideportivo Macarena, que por aquel entonces estaban siendo desmanteladas para construir el Hospital Universitario

Obras de construcción del Tapón de Chapina

Pero el Guadalquivir es indomable
Las lluvias del año 1963 provocan una riada terrible, calamitosa, que ponen en evidencia la capacidad del Plan Delgado Brackenbury para frenar las embestidas de las aguas. 
La calle Torneo y su muro de defensa apenas hacen oposición a un Río totalmente crecido que entra en la ciudad sin resistencia alguna. 
La solución aportada sigue la misma línea que el anterior Plan, aunque esta vez ya se desvinculará definitivamente Sevilla de su Río, desviado a la altura de San Jerónimo, donde es creado un nuevo Tapón que hace innecesario el de Chapina.
No sienta ésto mal a los sevillanos, que de siempre había mirado con recelo esa bancada de Plaza de Armas, por muchos árboles y pistas deportivas que pusiera el Ayuntamiento, ya que por un lado sesgaba la vista típica desde el Puente de Triana y, sobre todo, daba muy mala impresión por la sensación de insalubridad de sus aguas estancadas


Y así, mientras se reencauza el Guadalquivir a lo largo de la Vega, espuesto en marcha un nuevo proyecto para “destaponarChapina y unir los dos brazos de agua que ya no eran Río: el que venía de San Jerónimo y el que llegaba de la Esclusa.
Las obras traerían consigo una serie de cambios en infraestructuras bastante importantes entre los que destacaba la descongestión de circulación la calle Torneo, única salida de Sevilla hacia Huelva y uno de los puntos con más volumen de tráfico de toda España


Caras y complejas son estas obras, demasiado, tanto que serán guardadas en el cajón de las buenas intenciones en espera de tiempos mejores, que llegan con la Expo 92.
El dinero fluye, los proyectos se llevan a cabo y Sevilla se transforma radicalmente. 
Entran en juego los Puentes del Alamillo y de la Barqueta, dejando Chapina de ser la única entrada desde Huelva
Asimismo el Tren se centraliza en Santa Justa, con lo que el espacio liberado por las vías en Torneo permite su ensanche y la creación del Paseo Juan Carlos I, recuperando la ciudad una ribera perdida un siglo atrás. 
El Tapón de Chapina no sólo carece ya de sentido, sino que es imprescindible deshacerlo. Y se deshace. 


Como cuando si fuera el foso de un castillo de arena hecho por un niño a orillas del mar, las excavadoras, las grúas y toda la maquinaria posible retiran las toneladas de tierras que cortaban el paso de las aguas desde los años 40
Y así, uno a uno, emergen los barcos hundidos para taponar el Río: el “Remedios”, el “Draco”… y la draga “Paulina”, que como vemos en la imagen no apareció en muy mal estado pese al tiempo que llevaba enterrada en el lodo. 


Se ponía de esta forma punto y final a la corta historia del Tapón de Chapina, dejando para el recuerdo estampas de una Sevilla que hoy da la sensación de estar muy alejada en el tiempo y la memoria, pese a haber desaparecido hace apenas 20 años.




11 comentarios:

  1. Grandísima entrada. Creo que el tapón de Chapina se merecía un artículo de estas características. Te doy mis felicitaciones y hago hincapié en dos detalles que me han resultado muy curiosos: que uno de los barcos hundidos se llamara "Remedios" y que, como bien has señalado, sólo hayan pasado 20 años de esos cambios tan brutales.

    La metamorfosis de Sevilla vuelve a demostrarse como una epidermis capaz de adaptarse a la piel del olvido. Gracias por recordárnosla.

    Un abrazo enorme mi General.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, Ramsés, es increíble lo que cambió la ciudad en tan poco tiempo. Tanto que muchas veces cuesta incluso creerlo.

      Un abrazo!

      Eliminar
  2. Enorme, estas dosis de historia vienen geniales para conocer un poco más la evolución de Sevilla y su estructura urbana.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sin duda Moe, para comprender el presente es imprescindible recordar el pasado.

      Un abrazo

      Eliminar
  3. Magnífica esta entrada. Qué bien has ilustrado todos estos cambios que, como desgracidamente ocurre más de lo habitual en nuestra ciudad, para buscar una solución a un grave problema urbano, lo que hicieron es crear un nuevo problema.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es innegable esa tendencia hispalense a complicarnos la vida complicando las complicaciones. Puede parecer un trabalenguas, pero es la realidad.
      La última la vimos la semana pasada....
      Un saludo y por cierto, me ha alegrado mucho verte de nuevo por estos lares!

      Eliminar
  4. Genial. Tenía el vago recuerdo de la enorme obra, de la transformación que sufrió la zona de Chapina pero si no llega a ser por tu magnífica entrada no habría rescatado esas imágenes de mi memoria. Por supuesto, los detalles de los barcos los desconocía, así que gracias por seguir enseñándome historias de Sevilla.

    ResponderEliminar
  5. Francisco Rodríguez28 de noviembre de 2012, 18:47

    Aquí tenéis una estupenda galería de imágenes sobre la construcción del tapón de Chapina si queréis complementar esta genial entrada:

    http://elcamarotedesantelmo.blogspot.com.es/2009/12/1951-fotos-de-la-construccion-del-tapon.html

    ResponderEliminar
  6. Una pregunta...¿el primer mapa seguro que es de los años 40? Faltan cosas como la misma Plaza de España...

    ResponderEliminar
  7. Yo tuve la suerte de conocer y cruzar el Puente de Tablas que iba desde Chapina hasta la Estación de Córdoba. Recuerdo el miedo que me inspiraba cada vez que tenía que pasar por él, ya que en sus últimos años le faltaban bastantes tablas del piso, con lo que veías el agua bajo tus pies. Estaría entre los 5 y 6 años, con lo que estamos hablando de 1958/1959, donde la entrada a Sevilla se hacía por calle Castilla-Plaza del Altozano-Puente de Triana. Lo que no recuerdo bien es el corte del río más allá del puente del ferrocarril.
    Enhorabuena por el buen trabajo que realizas.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  8. hola me llamo sergio vivo en tocina esta a 30 kms de sevilla soy el nieto del que realizo la corta de chapina se llamava jose casquero fernandez me a gustado que se escribiera sobre esto me a recordado a obras realizadas por mi abuelo que me contaba mi padre un saludo

    ResponderEliminar

Comentarios: