26 de octubre de 2009

Benialofar

Después de estas dos semanas largas de paréntesis en mi actividad blogueril (de paso aprovecho para pedir disculpas por ello) retornamos con el objetivo centrado en uno de los hallazgos arqueológicos mas importantes que se han realizado en Sevilla en los últimos años: el arrabal de Benialofar, llamado también de Benhalofar.

Precisamente hace ahora un año desde que se descubriera este olvidado barrio del siglo XV en el transcurso de las obras de excavación del viejo inmueble de La Florida, la manzana en forma de cuña que delimitan la calle del mismo nombre y las avenidas de Luis Montoto y Menéndez Pelayo.

Restos de sillares de piedra, callejas serpenteantes, adarves estrechísimos… Benialofar salía de nuevo a la luz después de siglos enterrado bajo una montaña de escombros primero y una cimentación desde finales del siglo XIX.

De Benialofar se tenían múltiples referencias bibliográficas, no en vano era uno de los tres arrabales con los que contaba la Sevilla almohade junto a los de la Macarena y Triana, aunque apenas quedaba huella alguna de su existencia.

A orillas del Tagarete, ocupaba lo que durante siglos vino a llamarse “afueras de la Puerta de Carmona”, una zona extramuros que posiblemente se librara en muchas ocasiones de las crecidas del arroyo, por algo éste tenía en el vecino Prado de Santa Justa su campo de avenidas.

Estaba dividido en dos partes gracias al binomio que constituían los Caños de Carmona y la Calzada de la Cruz del Campo (actual Luis Montoto), lindando por un lado con el antiguo convento de San Agustín, luego presidio y hoy simplemente edificio en ruinas, mientras que en el otro sus límites son mas difusos, de ahí la importancia del descubrimiento.

Según narran las crónicas y evidencian los hallazgos arqueológicos, no es que fuera un barrio muy pudiente. Al contrario, seguramente sus habitantes serían gente humilde dedicada a labores agrícolas y ganaderas en las huertas cercanas, algo similar a lo que hacían los vecinos de la Macarena.

Las principales noticias que se tienen de Benialofar nos llegan, curiosamente, de la época en que empieza el tramo final de su existencia, cuando las tropas de Fernando III de Castilla llegan a las puertas de Isbilya. En sus inmediaciones, concretamente en un olivar cercano a la Buhaira, instalaba su campamento el infante don Alfonso, hijo del monarca y a la postre sustituto, quedando el indefenso arrabal a merced de sus caballeros.

De hecho poco antes de la rendición de la ciudad fue arrasado e incendiado en una cabalgada encabezada por el infante don Enrique y el maestre de Calatrava, que no contentos con su hazaña destrozaron lo que quedaba del palacio de la Buhaira, antigua huerta de recreo de los señores de Isbilya. Por seguir con los paralelismos, a la Macarena le llegaba su turno a los pocos días.

Conquistada Sevilla y camino del destierro gran parte de la población musulmana, es de suponer que Benialofar se repoblaría muy lentamente, quizás demasiado. Tanto que cuando la vida se ha restablecido en las calles y collaciones de la ciudad, ésta no vuelve a mirar hacia las huertas y haciendas que la rodean, sino que se vuelca hacia el río y las inmensas posibilidades económicas que ofrece; de esta forma arrabales como Triana, el Arenal o los Humeros ganan peso específico en detrimento de un Benialofar que languidece y apenas puede rterminar de estregarse de sus heridas de guerra. Todo esto no hace mas que afianzarse tras el descubrimiento de América y la designación de Sevilla como Puerto de Indias.

El antiguo barrio almohade es completamente abandonado a su suerte y se vuelve una zona insalubre y desagradable fundamentalmente gracias a la cercanía del Tagarete, al que vertían sus desperdicios buena parte de las huertas y posteriormente las fábricas (la de Salitre y luego el Perneo desaguaban a escasos metros) de la zona Este del extrarradio sevillano, además de algunas de las alcantarillas y husillos procedentes de la propia ciudad.

Para colmo de males entre sus ahora desiertas calles y ruinosas casas empiezan los vecinos de los alrededores a verter basuras, desechos y todo tipo de escombros, algunas veces incluso cadáveres de animales. Benialofar pasa a convertirse en un muladar, uno de los muchos que existían en la Sevilla del Siglo de Oro, aunque no llegara a los extremos del que se encontraba en el Baratillo y menos aún al de la Puerta Real, una verdadera montaña de basura donde se refugiaban los vecinos en tiempo de riadas y donde, aprovechando la altura que alcanzó, se colocó incluso un molino de viento.

Mas discretito era por tanto este muladar de nueva planta, aunque igualmente insalubre. Recogiendo los desechos de los vecinos de la Puerta Osario y la de Carmona permanece hasta el siglo XVIII, época en que por fin es allanado cuando las luces hacían acto de presencia en una ciudad ahora oscurecida y decadente, situándose en su lugar una huerta, que es como sale representado en el plano de Olavide, fechado en 1771.

Durante un siglo estaría esta huerta, que seguramente no haría falta abonar, dando sus frutos. Concretamente hasta 1873, año en que se construye el bloque de viviendas que ha llegado hasta nuestros días y que ahora ha sido enteramente vaciado para construir sobre su solar una promoción de viviendas y áticos de lujo.

Es imposible resistirse a establecer paralelismos con otro hallazgo arqueológico de similar importancia al que se le ha dado (al menos a mi juicio) distinto trato: el solar de la Encarnación.

Los casos son similares: uno ha permitido conocer una parte casi intacta de la estructura urbana de la Híspalis romana mientras el otro saca a la luz los restos de un arrabal de la Isbilya almohade del que apenas se tenían huellas mas allá de la historiografía. Ambos a orillas de antiguos cauces ya desaparecidos, con una población de clase media-baja, ligados a actividades comerciales.

Si esta entrada no tuviera otra intención que la de realizar un pequeño homenaje a este olvidado arrabal al que le queda de vida el tiempo que tarde el Euribor en levantarse, podríamos sacar muchas conclusiones. Y es que mientras uno de ellos, el que estaba en suelo público, va a conservarse casi intacto (o eso se pretendía), siendo esa conservación precisamente uno de los puntos fuertes del concurso que se hizo para decidir el edificio que iría en su solar; del otro, en suelo privado, no creo que quede ni el recuerdo. Siendo mal pensados podríamos incluso barruntar que la conservación o no de un yacimiento arqueológico depende de la propiedad del solar. Y si somos peor pensados todavía tenemos hasta que callarnos…

Pero ya digo, en esta ocasión mi intención no es protestar ni reivindicar nada, al contrario, solo pretendo tener un recuerdo hacia este barrio almohade antes de que quede enterrado bajo una losa de hormigón. En el mejor de los casos, porque el edificio de NovaFlorida creo que lleva tres plantas de sótano, así que seguramente su final estará en la escombrera de la carretera de Utrera. Porque en otras cosas no, pero en reciclaje no hay quién nos gane...

20 comentarios:

  1. Pues habrá que ir a la escombrera de Utrera a buscar restos arqueológico después que seguro que algo que no se hayan llevado ya encontraremos

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  2. Pues habrá que ir a la escombrera de Utrera a buscar restos arqueológico después, que seguro que algo, que no se hayan llevado ya, encontraremos

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  3. Genial descubrimiento en una zona tan recorrida por mi juventud (ay, Sevillano que pasas por vera de....y ni siquiera te dignas pararte para mirarla). Seguiremos aprendiendo. Un abrazo.

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  4. Genial Sergio. La verdad que desconocia la Historia de este arrabal. Desgraciadamente no va a correr mejor suerte que la que tuvo en su época de estercolero.

    Respecto de los hallazgos arqueológicos ya sabemos lo que hay; Cultura puede opinar con o sin mucho ruido...en este caso se catalogaran los restos y se trasladaran como mucho.

    Realmente esa zona hasta que no se eliminó el trazado del tren, no ha dejado de ser una zona reprimida. Recuerdo el estado en que se encontraba tanto el edificio en sí (un garaje enorme), como alrededores (almacenes de mármoles incluidos)...y ahora pisos de lujo.

    Un fuerte abrazo

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  5. Tu mismo has dicho que este barrio no era precisamente pudiente, y ya se sabe lo que pasa, si aparecen mosaicos y columnas parece como que tiene más valor y es necesario que se conserve, pero si lo "único" que aparecen son restillos de adobe, pues se hace tabla rasa y ala, a construir.

    De todos modos, quién tiene la última palabra es la Junta y en este caso han dejado claro que el barrio, a su parecer, no tiene la más mínima importancia al margen de la documentación que ya se ha extraido.

    Además, si justo enfrente han permitido destruir el edificio modernista que es sede del PSOE, van ahora a prohibir un aparcamiento subterráneo a la promotora de La Florida? Sería demasiado hipócrita hasta para ellos.

    Un restillo menos que conservamos de nuestro pasado :(

    Un saludo!

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  6. Al ladito de mi casa y no tenía ni idea de la historia de este lugar... Feliz regreso a la actividad blogueril.

    Un beso.

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  7. Sergio no tenia ni la más remota idea de la existencia de este arrabal, creo que eres el único que ha hecho referencia al mismo. Te doy mi enhorabuena. Un saludo de Alberto.

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  8. Con la de desayunos que me he metido entre pecho y espalda en Casa Castizo... Y sin saber lo que pisaba.

    Enhorabuena por la entrada.

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  9. Que te gusta una buena documentación!!!
    Esto igual que otras tantas cosas, no se puede estar mirando siempre para atras que el futuro viene como viene...

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  10. Joder macho eres la leche. No dejas de descubrirnos cosas nuevas para suerte de nosotros.
    ¿Será por eso que estoy siempre esperando cualquier entrada nueva tuya?
    Un abrazo

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  11. En mi caso es como si hubiese tomado un libro abriendo una pagina de la historia de Sevilla,me ha encantado la entrada ricamente documentada y con ese gusto que invita a la lectura...

    Un abrazo.

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  12. ¿Los barrios almohadas fueron el precedente de las ciudades dormitorio?

    Sevilla, tienes más año que andá palante miarma, que barbaridad.


    Un saludaso.

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  13. Buenas Tardes Du Guesclin!
    Cada vez y mientras disfruto y aprendo con tus artículos, me pregunto lo mismo: ¿qué se siente convivir tan estrechamente con la historia?
    Hoy Benialofar, mañana otro rincón, ciudad, detalle arquitectónico y el pasado resucitando ante sus ojos, qué maravilla!

    Muchas Gracias por compartir con nosotros este excelente material!

    Un abrazo y bienvenido al ruedo nuevamente!

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  14. Que pena que no cuidemos nuestro mayores tesoros. A veces le damostan poca importancia que incluso los ignoramos.

    Un abrazo

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  15. ¡¡¡ Que pena !!!

    La de años que he vivido en La Florida, ese Cine Azul, y el Florida??
    Y no tenia ni idea de esto.

    Muchas gracias por la entrada, espectacular.

    De verdad...

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  16. ¿Esta semana no quieres coles con los ewoks?

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  17. Buen Santiago Montoto estás hecho. Continua, volveré. Tu amigo El Zorro.

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  18. Bueno por lo que yo se, este inmueble pertenece al Sr. Ramos, que lo recibió como forma de pago de parte de su nomina por parte del Sr. Lopera, dueño del inmueble anteriormente.

    Por lo visto el Sr. Ramos tuvo mala suerte con otros dos negocios y se quedo sin dinero para ejecutar este,que son las viviendas que anuncia en el exterior de la fachada.

    Concretando, los restos están destinados a acabar como los que se descubrieron el año pasado en una casa de la Florida, bajo el hormigón, todo esto normal si pensamos que esto es Sevilla.

    un saludo

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  19. Juan de Ramos invirtió en estos terrenos muchos millones de euros para realizar un centro comercial. Al final se los comió con papas.

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  20. ¿Alguien sabe cuál es el estado actual de estos restos? Por lo que se aprecia, este solar va a permanecer así hasta el próximo boom inmobiliario. ¡Qué pena!

    Por cierto, ¡gran, gran blog!

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Comentarios: