15 de mayo de 2009

La Calle de la Luna

Muchas veces a nuestro alrededor gravita toda una arqueología de pequeños detalles y matices que normalmente suelen pasar inadvertidos, más aún en este mundo estresante e individualista donde vivimos (no critico, al contrario, podría hacer un Máster al respecto…).

Columnas, retablos, rejas, azulejos… todo vale si el objetivo es acercarnos a esa Sevilla que pese a no estar muy lejana en el tiempo, se encuentra cada vez mas perdida en la memoria.

Uno de estos ejemplos lo tenemos en Escuelas Pías, la que durante muchos siglos fue conocida como calle de la Luna; bellísimo nombre que, teniendo en cuenta el discurrir paralelo de la del Sol, parecía sacado de un viejo romance castellano o de una leyenda de Bécquer.

Sol y Luna, frente a frente, cogidas de la mano, como si la poesía hubiera hecho acto de presencia en este rincón del callejero hispalense.

En los tiempos que corren, en la era de las telecomunicaciones y la información, donde las calles se rotulan y des-rotulan muchas veces a capricho (por supuesto, de unos pocos), se perdona incluso que esa “mano” se llamara Matahacas y no tuviera otro nombre mas acorde a lo poético del entorno que se había creado. Evidentemente sólo son elucubraciones mías…

Desgraciadamente hoy Escuelas Pías no es mas que un claro ejemplo del engendro en que se han convertido la gran mayoría de calles de Sevilla. O en lo que las han convertido: contenedores lineales en los que tienen cabida los vestigios de un pasado histórico y normalmente infravalorado junto con los parches de otro pasado mas reciente y nocivo, todo ello aderezado por la impersonalidad ordenada y planificada de los tiempos presentes.

La mezcolanza de estilos arquitectónicos, la seriación de fachadas totalmente independientes entre sí, el lastre de planeamientos de desarrollo mal planteados y fatal ejecutados…. son muchos los pecados urbanísticos y patrimoniales a expiar heredados de los últimos 200 años. Quizás demasiados….

Y como se dijo antes, Escuelas Pías es precisamente uno de los ejemplos mas claros y fehacientes de esta vulgarización a la que se ha visto abocada la ciudad, no presentando en la actualidad nada digno de mención o fuera de lo normal.

Al menos a simple vista, salvo que uno se detenga y observe el número 19, un edificio que hace esquina con una pequeña callejuela interior, donde se encuentran unos gastados azulejos dentro del recercado que remata el arco de los balcones en los que se representa la luna en sus distintas fases.

Tantas lunas como balcones tiene este edificio, 5 a fachada principal y dos a la esquina interior; unas lunas melancólicas, apagadas, quizás resignadas por el intenso tráfico que deben soportar día tras día.

Unas lunas que son la reminiscencia de una Casa de la Luna original que existió y dio nombre a esta calle, aunque por desgracia su rastro ya se había perdido a mediados del siglo XIX.

Y unas lunas que son un claro ejemplo de cómo estos pequeños detalles pueden servirnos para reconstruir un pasado cada vez mas oculto y olvidado.

Del resto de Escuelas Pías poco queda por destacar, o mas bien nada. Y no precisamente porque careciera de importancia o de edificaciones notables. Simplemente es que no ha quedado nada que recuerde su historia.

Bien es cierto que la de la Luna nunca fue una calle bella ni elegante; al contrario, siendo su edificio mas representativo el Palacio de los Duques de Arcos, con ella solo lindaba el lateral, ya que la fachada principal y acceso al mismo se ubicaban en la aledaña Plaza de la Paja, actual Ponce de León en honor de la familia a la que pertenecía dicha residencia, en nuestros días uno de los mayores aparcamientos en superficie del centro de la ciudad.

Su angostura y estrechez tampoco hacían de ella una calle cómoda; pudo serlo si se hubiera llevado a cabo la vieja aspiración (a la que ya se ha hecho referencia en anteriores ocasiones) de crear esas dos grandes arterias perpendiculares que cruzándose en el Duque o en la Encarnación (este aspecto quedaba al albedrío del proyectista de turno) dividirían la ciudad en 4 sectores. Por suerte todo quedó en “pudo”…

Dentro de estos dos ejes, Escuelas Pías se encuadraba dentro del que uniría la Puerta Osario con la Puerta Real lo cual, como podemos comprobar en la actualidad, fue tan solo agua de borrajas…

El último intento de realizar esta ampliación tiene lugar en 1959 con el proyecto de ensanche de la calle a costa de la acera de los pares, pero el plan no pasa de la fase de redacción, guardándose en el cajón. Solo las parcelas 12 y 14 se alinean respecto a esa ordenación, momento en que se forma el retranqueo que hoy día existe en el centro de la calle, el Rincón del Tito para entendernos.

Si por algo destacó (y destaca) esta calle fue por su capital importancia como vía de acceso al centro de la ciudad, o a la misma ciudad cuando ésta se encerraba en el perímetro de sus murallas.

Camino obligado para ir desde la Puerta Osario hasta la Plaza del Carbón (actual Padre Jerónimo de Córdoba, para siempre Plaza del Rialto) o a la aledaña Plaza de la Paja (Ponce de León), donde tenía lugar la Feria de las Caballerías, un mercado de bestias que se celebraba 3 días a la semana, cuando a finales del siglo XIX Sevilla derriba la cerca que marcaba sus límites históricos e inicia su expansión a costa del cinturón de huertas y campos que la rodeaban, se convierte en la entrada principal para todos aquellos que viven en los nuevos barrios que se están creando al Norte y Este de la ciudad.

Es por esa misma época, tan crucial y fundamental en nuestro devenir histórico, cuando asediado por las deudas el titular del Palacio de los Duques de Arcos lo pone en venta, siendo adquirido por los Escolapios. Corría el año de 1887.

Anteriormente ya se habían sucedido varios intentos de venderlo, llegando incluso a plantearse su uso como cuartel en 1791, pero nunca se había hecho esta opción efectiva.

La llegada de la comunidad escolapia trae consigo la fundación del Colegio Calasancio Hispalense y supone una revolución para la vieja residencia nobiliaria, que no solo es adaptada al nuevo uso que detentará desde ese momento, sino que se ve enriquecida por nuevos patios y estancias que embellecen aún mas si cabe el inmenso patrimonio que atesoraba entre sus paredes.

Tal es la importancia que adquiere este colegio que uno de sus profesores mas ilustres, el padre Jerónimo de Córdoba, dará nuevo nombre a la Plaza del Carbón mientras que la misma calle de la Luna pasará a llamarse Escuelas Pías a partir de 1936.

Mucho antes había comenzado la “transformación” de la calle. Se construye esta casa de las Lunas con sus azulejos en tonos azules y tristes, se elimina el viejo caserío del que Félix González de León había dicho que no tenía “nada que observar” y se derriban y levantan sistemáticamente nuevos edificios bajo la sombra amenazante de ese “ensanche” que tuvo su plasmación real y chapucera en el retranqueo de los números 12 y 14 que se refirió anteriormente.

El punto álgido de esta “transformación” tiene lugar en 1974, cuando los escolapios deciden hacer caja con el viejo palacio y dejándose arrastrar por las modas inmobiliarias del tardofranquismo y su tábula rasa en materia patrimonial dejan el Colegio a merced de la piqueta.

Una parte del pasado de la ciudad es arrancada desde sus cimientos para construir los sótanos del horrible edificio que se alza sobre lo que una vez fue uno de los palacios mas excepcionales de la ciudad. Como siempre, la historia de siempre vuelve a repetirse con el beneplácito de los de siempre. Y van…

Por eso es de agradecer que, aunque solo sea en forma de azulejos, aún puedan encontrarse detalles y signos de esa Sevilla que nunca volverá. Esa Sevilla que ya solo existe en forma de recuerdos, libros y fotografías.

Esa Sevilla de nuestros padres y abuelos donde, como podemos ver en esta fotografía del año 1929 extraída de la web de la Hermandad de San Roque, ya asomaba esta casa de las Lunas tras los muros de los escolapios.

Del resto no busquen correspondencias: no queda nada.

25 comentarios:

  1. Esta entrada me ha encantado, Du Guesclin!!! Y es que trabajo en la Plaza Rialto [este nombre sí que lo conocía por mi hermana mayor, que tenía una librería allí], aunque no tenía ni idea de lo de Plaza del Carbón.

    Las lunas sí que las había visto pero no sabía la historia.

    Gracias, una vez más, por la master class!!!! :)

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  2. Que curioso lo de las lunas.

    Gran entrada como siempre.

    Un abrazo General.

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  3. Esta entrada me resulta tan familiar como a Rosalía. Magnífica síntesis del devenir de la calle.

    Un saludo.

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  4. Sergio, retomo un poco mis comentarios, que he andado algo alejado.

    Llevas razón, esta calle es como "de paso", de tránsito de entrada y salida al centro. es curioso (entieno que mas bien lógico), que casi todas las calles del centro que han sufrido una mutación brusca, ´piqueta y proyectos del juego del buen urbanista-, adolecen de una falta de caracter brutal...Te dejo un listado: Lasso de la Vega, Carrión Mejias, todos los límites de la Encarnación, Tarifa, Trajano, Virgen de los Buenos Libros...en fin suponog que daños colaterales de estos ejes N-S, E-O que iban a dividir en cuatro sectores el Centro (aunque para mi esa división es clara).

    Siento la larga ausencia, disfruto y aprendo de tus relatos como nadie.

    Un fuerte abrazo

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  5. Es una Sevilla, ésa que apenas si existe, que yo descubro en cada una de tus entradas. Siempre interesantes, acertadas, inteligentes. Aunque sólo sea por añorar lo que uno no conoció, muchas veces ni siquiera sabía uno que existió, es un gustazo darse una vuelta por nuestra Sevilla, sus soles y sus lunas, a partir de esta gran calle sevillana que es tu blog.

    Un fuerte abrazo.

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  6. Acabo de leer esta entrada tuya y como de costumbre, me ha gustado muchisimo. Lo de la calle Luna, asi como lo de la Plaza de la Paja, ya sabia de estas dos calles por mi abuela, que asi las denominaba. Lo que no sabia era, los de los azulejos que haces referencia, los habia visto muchisimas veces, porque vivo en la calle Gallos, pero nunca me habia detenido en verlos detalladamente. Tampoco sabia lo del retranqueo donde esta el Bar el Rincon del Tito (que por cierto lugar que me encanta, por sus tapas y lo bien que se está ahora en esta época sentado en sus veladores, y que no hace mucho ha cambio de propietario, aunque conservando su nombre). En la foto donde se ven los nazarenos (que por cierto no se de que Hermandad son), en la parte de la izquierda era el patio del Colegio y en la parte de la derecha que aun hoy dia existe esa fachada era si mal no recuerdo, un almacen de plátanos y donde algunos cosarios de los pueblos recogian las cosas que se enviaban. Te agradezco todo lo que escribes, porque me haces recordar muchisimas cosas de cuando era niño. Gracias. Alberto.

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  8. Hola...Ante todo mi mas cordial saludo,abundando en lo que siempre te digo estupenda entrada,llena de detalles que son tan importantes como la documentacion respectiva.
    Edificio con historia como casi todas esas calles de solera en Sevilla,hay cosas que preservar como patrimonio artístico de la ciudad una vez que se pierden es imposible recuperar.

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  9. Hay un detalle en tu entrada que ha rememorado en mi un detalle, te cuento: fui alumno de los Escolapios en los mediados años sesenta en sus clases gratuitas que regía el sacerdote D. Fabián Saiz. Nuestras clases estaban instaladas en un ala de la entrada que existe en el lateral izquierdo de la Iglesia de los Terceros en la calle Sol. Este sacerdote nos comentaba, que en los tiempos de la guerra civil aquello había sido cuartel de traseuntes y hospital militar.
    Como seguro tú sabes este edificio que menciono estaba unido, o era el mismo, al de los Duques de Arco que documentas.
    No sé si este dato te servira para tus investigaciones, pero seguro que despierta ese afan divulgador de la arquitectura de Sevilla que tanto te gusta y a nosotros tanto nos ilustra.
    Un abrazo y perdona por la extensión del comentario.

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  10. Felicidades por la maravillosa y magistral entrada. ¿te puedes creer que no tenía ni idea?

    Gracias. Un fuerte abrazo. Tenemos una cita pendiente. (Tb. junto al amigo Ram y otros...)

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  11. Hace que no te comento,por falta de tiempo,pero te leo. Y me has recordado que tenemos una cita pendiente en un nuevo local de esa calle...se me hace la boca agua...
    Y la entrada, perfecta, como siempre.
    Un beso

    P.D. Dile a tu amigo el barbas (no recuerdo bien su nombre) que ya esta lo de Madrid solucionado, jajaja.

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  12. Huy niño, has fotografiado uno de los edificios en los que siempre me fijo cuando camino hacia el centro. El de las lunas. No hay ni una vez en la que no las mire. Me gustan además los colores que eligieron para los azulejos. Muy interesante tu entrada. Y curiosa. Besos.

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  13. Me alegro que te haya gustado la entrada, Rosalía. El tema de Plaza del Rialto es concretamente por el cine que estuvo hasta hace poco allí, que ahora es un supermercado. Y es que la huella que dejan algunos lugares en las calles de la ciudad tarda tiempo en borrarse...

    Un fuerte abrazo, Luz de Gas.

    Zinquirilla, la verdad es que para todos los que vivimos en la zona norte-este de la ciudad Escuelas Pías es una calle familiar, aunque la mayoría de las veces se transite por ella en coche o autobús.

    Me alegro de tu regreso, Edward; efectivamente, los daños colaterales de estas ampliaciones y ensanches facilitaron la circulación y tránsito en el centro de la ciudad, pero en muchas ocasiones la vulgarizaron de una manera enorme. Incluso en la Avenida de la Constitución, objeto de uno de los mayores ensanches de la historia de Sevilla, hay edificios que dejan muchísimo que desear... se me viene a la cabeza la actual sede de Fnac...

    Créeme Juanma si te digo que el verdadero gustazo es tenerte de transeúnte por estas calles.

    Supongo que te refieres Alberto al edificio donde estaba hasta hace poco el bar El Barcón, que ahora me parece que está en venta. También me llama mucho la atención el edificio del centro de la calle donde está el antiguo cartel de una tienda de Muebles Metálicos, edificio bastante interesante con unos azulejos igualmente bellos. A ver si cuelgo otro día las fotos que hice.

    Muchas gracias América por tus palabras.

    No cogé ventaja, supongo que te refieres al antiguo Convento de los Terceros. Es visitable y conserva algunos elementos espectaculares de su pasado, ya que llegó a ser uno de los mejores edificios conventuales de Sevilla. Hace ya bastantes años lo pude visitar y recuerdo especialmente la escalera que tenía, realmente espectacular. En un principio pensé en meterlo dentro de esta entrada, pero quizás se alejaba un poco del tema de las lunas. De todas formas me apunto el tema para una próxima entrada.

    Tienes toda la razón Híspalis, tenemos una cita en el tintero. Y ahora recuerdo que te tenía que mandar otra cosa por mail, vaya cabeza la mia....

    Jeje, también lo recuerdo Mer, aunque en esta ocasión el motivo es distinto, jejeje. Respecto a lo del de las barbas, se lo comentaré.... aunque no me acuerdo de qué se trataba....

    También me llama mucho la atención que se escogieran esos colores, FANGO, ya que a priori no son los mas habituales para representar la luna, o al menos en ese contexto.

    Saludos y como siempre, gracias a todos.

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  14. Da gusto conocer tantos datos y tanta historia de los lugares por los que habitualmente transitamos.

    Estoy segura de que a partir de ahora, cada vez que pase por "la calle de la Luna", la miraré con otros ojos.

    Una maravillosa entrada, como todas las tuyas.

    Besos

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  15. Que nombre más flamenco pa una calle miarma, mancanca.

    ¡Un saludasso amigo!

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  16. Pues es una pena que se perdiera el nombre "Calle Lunas", mucho más bonito que el de Escuelas Pías. Lo de los Escolapios lo sabía porque mis hermanos estudiaron en los de Montequinto y la historia no me era ajena pero jamás me había fijado en las lunas del edificio.
    Otra lección más. ¿Para cuándo un libro? nosotros te apoyaríamos.

    Me alegro de tu vuelta y de que sigas en plena forma;). Un beso.

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  17. Enorme trabajo, acabo de descubrir tu blog, desde el de Moe, y la verdad es que me has enganchado. Con tu permiso, te he puesto de enlace en el mio, para todo aquel que quiera te visite.
    lo dicho, enorme trabajo de recopilacion de datos. Me veras mas por aqui.
    Un sevillano saludo

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  18. Fantástica entrada, querido Sergio, recuerdo esa charlita sobre la Calle de la Luna en el famoso Louvre el día D, es decir el de la kdd en Santa Catalina jaja. Realmente, me gustaba más este viejo nombre selenita y es una pena que haya quedado enterrado en el olvido. Gracias.

    Un abrazo muy fuerte y hasta pronto, amigo.

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  19. Ains, si me dieran un céntimo por cada vez que paso y he pasado…
    De todas formas, en Navidad visité el proyecto Teh Box que tu sabes, y el interior del edificio es mucho mejor que lo que oferta por fuera, que es un consuelo, pequeño pero consuelo…
    Azulejos de toros, azulejos de lunas… ¿ahora que vendrá? Seguro que algo bueno.
    Kisses miles

    P.S. Lo de Madrid era apalancar allí a mi hermano y las teorías de Selu sobre darle 300 leros y soltarlo en Lavapiés…

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  20. Gracias por tus palabras, verdial.

    Jeje, pues tienes razón, Moe. Y ahora que estamos en el Rocío no te digo nada...

    También me gusta mas el nombre antiguo, zapateiro, pero bueno, la importancia del Colegio le hizo merecer ese homenaje. Lo que no se poner ahora en pie si ese nombre está vacante en nuestro callejero....

    Muchísimas gracias por tus palabras, Dawidh Pires y por supuesto, bienvenido.

    Pues si, maria azahar, buena noche que echamos delante de esas lunas. Esperemos que pronto vuelva a repetirse.

    Estuve tentado Gata Roma de poner las fotos del interior del edificio, pero al final no lo hice. Quizás en una próxima entrada....

    Gracias como siempre a todos, un fuerte abrazo.

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  21. Nunca es tarde si la dicha es buena.

    Estudié en los Escolapios y en la calle Luna había dos accesos al colegio: uno al patio de parvulos y otro a los aseos del patio de la Virgen. Los patios eran lo mejor de aquel edificio, así como los mármoles de sus escaleras y los azulejos de sus zócalos.

    Aquello se perdió casi todo. Una pena.

    Un abrazo.

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  22. Muy didáctica esta entrada. He pasado varias horas navegando por la red buscando la ubicación de la antigua calle Luna, y lo he encontrado aqui.

    En este enlace que pongo pueden ver dos fotografías donde se aprecia el azulejo con el nombre de la calle, en el transitar de la Cofradía de San Benito.
    Un saludo

    http://cuestiondecofradias.blogspot.com/2011/07/san-benito-por-la-puerta-osario.html




    http://cuestiondecofradias.blogspot.com/2011/07/san-benito-por-la-puerta-osario.html

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  23. Llego hoy al Blog, pero pasaré muchas Lunas leyéndolo. Mis sinceras felicitaciones.

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  24. Yo he nacido en la calle Sol y recuerdo haber entrado en el colegio de los Escopalios cuando tenia la antigua cancela de hierro (supongo la original del antiguo palacio ) y los jardines delante, tambien recuerdo la obra del edificio actual....

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