3 de marzo de 2009

No quiso

Serían las 5 y media de la tarde pasadas cuando Juan Miguel Ortega Ezpeleta, el Hermano Mayor, confirmó lo que todos temíamos desde que prácticamente había amanecido.

El repiqueteo de la lluvia en el alféizar de la ventana durante toda la noche era un mal presagio de los derroteros por los que iba a discurrir el resto del día, aunque es verdad que siempre queda un atisbo de esperanza, un salvador claro en el Aljarafe que, por desgracia, casi nunca hace acto de presencia.

Para entonces llevaba poco mas de una hora dentro del Santuario. Casi nada…

Porque una hora delante del Señor de la Salud y de la Virgen de las Angustias da para mucho.

Desde poner en orden mis ideas, confusas por naturaleza, hasta un repaso por estos últimos tiempos tan turbulentos y atípicos que sobrellevo como buenamente puedo; todo tiene cabida en “esa hora” tan necesaria que, dicho sea de paso, casi nunca consigo arañar a mi agenda.

Dentro del templo se respiraba ambiente de día grande. Los ojos irradiaban un brillo especial, ese brillo que sólo tienen aquellos que de niños se “sollaron” alguna vez las rodillas en la “rampla” del Salvador.

Y es que al fin se acercaba ese momento tan esperado los últimos meses, ese anticipo del azahar y del incienso, el adelanto de esa semana por la que bien merece la pena esperar todo un año.

Las paredes encaladas del barrio de San Román, los naranjos de Doña María Coronel, las voces silenciosas de las Hermanas de la Cruz, la brisa de la calle Imagen, la lejana silueta de la Giralda, la estrechez de la calle Francos, la siempre incómoda Cuesta del Rosario, las mil revirás por las callejas de la vieja morería, el verde palio de los árboles de San Pedro, la interminable recta final hasta las puertas del Santuario….

Todo estaba preparado y dispuesto. Pero no quiso. No quiso dejarla sola.

Algunos pasos por detrás, en su altar oro y celeste, lo contemplaba.

Siempre en segundo plano, con ese semblante tierno de madre y de hermana; con esa mirada certera que desnuda los sentimientos más profundos y escondidos; con esa belleza morena que es capaz de reconfortar las noches mas atormentadas con su simple recuerdo.

No llevaba andas ni parihuelas. No había cirios blancos ni pétalos de flores en los balcones de la calle Verónica. Se quedaría allí, esperando, en silencio.

Pero él no podía dejarla sola. Y no quiso.

Como tampoco quiso que mi padre, por vez primera en mi vida, dejara de acompañarme en esos primeros metros que se hacen tan pesados al salir de la Catedral. Sólo una palabra retumba en mi cabeza: Salud… Y gracias.

Y al final no se salió. No merece la pena buscar motivos. No es justo ni necesario: simplemente no quiso. Y punto.

Ya llegará el Jueves Santo, ya vendrá la madrugá, esa noche en la que no se sueña porque en sí es un sueño, esa promesa hecha realidad año tras año; y esta vez sí que estaremos todos. Seguro.

1 de marzo de 2009

Sevici

Mediante estos azulejos, que desgraciadamente cada vez son mas escasos en la ciudad, se pretendía hace poco mas de 100 años educar a los niños en el respeto hacia los pájaros y los animales en general. Incluso se encomendaba a Dios la labor de premiar a los que se portaban bien mientras se dejaba en manos de la Ley el castigo para los que seguían maleando.

Este mensaje lo máximo que puede arrancar hoy día es una sonrisa, entre otras cosas porque a un chaval de 14 años le sueltas un sermón para que no le haga daño a una paloma y es capaz hasta de denunciarte. Si no tienes que pelearte directamente con el padre...

He traído el azulejo en cuestión hasta aquí porque una readaptación de estas palabras a los nuevos tiempos, cambiando pájaros por bicicletas y sustituyendo la cerámica por una plaquita de acero inoxidable, podría servir para frenar el continuo estropicio que sufre día tras día Sevici si la realidad de nuestros tiempos no estuviera tan alejada de la existente 100 años atrás. Y es que ha llovido mucho desde entonces, demasiado...

Según se ha conocido en un reciente estudio elaborado por Facua la semana pasada, nada mas y nada menos que el 40% de las bicicletas que oferta Sevici sufren desperfectos y fallos.

Si la flota completa consta de 2500 aparatos repartidos a lo largo de toda la ciudad, la cifra es para tenerla muy en cuenta. Y más aún si se considera que hemos sufrido uno de los inviernos mas fríos y lluviosos que se recuerdan, o lo que es lo mismo, que venimos de unos meses en los que el uso de estas bicicletas ha tenido que ser bastante bajo, así que no me quiero imaginar como estará la cosa a mediados de Septiembre….

Aunque no soy ni creo que vaya a ser nunca usuario de este servicio público, entre otras cosas porque la última vez que me monté en una bicicleta estaba Miguel Induráin escalando Alpe d'Huez y porque mi profesión no me lo permite, no por ello deja de parecerme una propuesta de gran utilidad e interés. De hecho todo aquello que se haga para descongestionar y aliviar el enorme problema que supone el tráfico en esta ciudad siempre me parecerá fantástico, aún cuando me genere dudas o lo considere insuficiente (me refiero al Metro…).

La experiencia de ofertar bicicletas públicas en alquiler ya ha sido puesta en marcha en otras ciudades europeas con excelentes resultados, tanto por el número de usuarios como por los efectos positivos que ha generado; y aquí en Sevilla la cosa no anda muy mal desencaminada en ese aspecto, aunque la estadística de Facua como mínimo hace reflexionar.

Porque no nos engañemos, esto no es Amsterdam ni Estocolmo; como ciudad posiblemente Sevilla no tenga nada que envidiarle a estas capitales, es mas, apuesto por lo contrario. Pero claro, en una población convergen muchos factores y uno de ellos (fundamental) es el humano. Y, por desgracia, si lo ponemos en valor la balanza se inclina ostensiblemente hacia el lado negativo.

Bien es cierto que estos aparatos se estropean con bastante facilidad y que precisan de unas labores de mantenimiento importantes, mas aún si su uso es público; pero el problema estriba en que los casos mas sangrantes no tienen nada que ver con “los eventos consuetudinarios que acontecen en la roa”, al contrario, son esos que tienen nombre, apellidos y un o unos cafres detrás: me vienen a la mente la bicicleta primero destrozada y luego tirada al río hace pocos meses que tuvo incluso su correspondiente momento de gloria en Youtube o una entrada de Rincón de Sevilla denunciando un caso similar por el mes de Agosto.

En fin, que con la corriente de educación y respeto que impera en la actualidad me parece muy complicado el mantenimiento de un servicio público que, para mas inri, es casi imposible vigilar, quedando por tanto a expensas de la buena voluntad de sus usuarios y lo que es peor, de los no usuarios, que por regla general suelen ser mas dañinos.

Sin embargo el aspecto fundamental y decisivo es, como no podía ser de otra forma, el político, que al fin y al cabo será el que determine el futuro de este servicio público.

Porque en la actualidad Sevici es rentable políticamente: se trata de una apuesta concreta de un equipo de gobierno concreto que, al menos durante las legislaturas que se mantenga en la Plaza de San Francisco, tratará de cuidar al máximo.

El problema puede venir después, cuando haya un cambio en la alcaldía, ya sea de partido o de fichas dentro de la misma corporación municipal. Problema ya que entonces llegarán otras apuestas, otras Sevicis que dejarán a la actual en un segundo plano. Y es entonces cuando posiblemente no se haga tanto hincapié en reparar las bicicletas defectuosas ni en mejorar el servicio.

No es que tenga una bola mágica, simplemente es lo que siempre pasa en esta bendita ciudad. El mas claro ejemplo (al que me remito una vez mas) es el Estadio Olímpico, el cual no me cabe la menor duda que estaría mucho mas aprovechado si aún gobernara el equipo de gobierno bajo el que se edificó. Con esto no me decanto por una u otra opción política; simplemente así respira Sevilla. Carpe diem.

Esperemos que mientras tanto Sevici vaya calando hondo en la población hispalense y dure el máximo tiempo posible. Si con esas 2500 bicicletas se quedan aparcados aunque sean 250 coches bueno es.

Así que sólo queda encomendarse a dos palabras que desgraciadamente cada vez resultan mas extrañas en nuestra sociedad: educación y civismo. Casi nada….

25 de febrero de 2009

El Robobo de la Jojoya

Spain is different, very different. Los que siguen este blog saben que no soy muy dado a tirar de tópicos, entre otras cosas porque los aborrezco; sin embargo hay veces que uno no tiene mas remedio que recurrir a ellos ya que reflejan verdades como templos.

Supongo que robar un museo no es una empresa sencilla; en películas relacionadas con la temática como Italian Job se puede ver lo complicado que puede llegar a ser el asunto: trazar un plan concienzudo y perfecto, no levantar sospechas, analizar el edificio para que el recorrido sea breve y directo, esquivar los sistemas de alarma y de seguridad, levantar las mínimas sospechas posibles, tener un plan b por si algo se tuerce… son demasiados factores que no están al alcance de cualquiera.

Sin embargo, cuando el escenario se encuentra en España, la cosa a veces cambia sustancialmente; vamos, que un golpe a la española suele ser mas parecido a El Robobo de la Jojoya que a Ocean’s Eleven… y no sólo por la calidad de los actores.

Y es que aquí todo es diferente; para lo bueno y para lo malo. Y cuando es para lo malo, desgraciadamente, suele tirar a cutre.

Porque entrar en el Museo de Bellas Artes, considerada la segunda pinacoteca mas importante de España, a plena luz del día y robar la cruz de una escultura de Juan Martínez Montañés sorteando como único escollo el pique del ticket de entrada por parte del segurata de turno no merece otro calificativo.

Alegan que es la primera vez que se produce un hurto de estas características en el Museo, pero claro, posiblemente los cacos no tenían ni idea de lo fácil que podía ser llevarse las obras de arte de la pinacoteca. De hecho, de haberlo imaginado seguro que en vez de la cruz de Santo Domingo Penitente habrían robado el santo completo o un cuadro de Zurbarán….

De todas formas, parece ser que tenemos un bandido montañesino en la ciudad, porque ya el año pasado por estas mismas fechas desapareció un Niño Jesús inspirado en la obra del genial jiennense que pertenecía a la Hermandad del Calvario (y que, por cierto, aún no ha sido recuperado).

En fin, que no ganamos últimamente para sustos; entre cruces sisadas y ángeles escondidos esto parece el Juego de la Oca, me llevo uno y gano dos…

Y ahora que alguien me diga que no somos diferentes...

22 de febrero de 2009

Los otros ángeles de San Isidoro

Han pasado ya dos semanas desde que conocimos el feliz descubrimiento en el ático del altar mayor de la Iglesia de San Isidoro de dos ángeles pasionarios nacidos gracias a la gubia del genial utrerano Antonio Ruíz Gijón, escultor barroco que dio vida a impresionantes tallas como el Cachorro o el cirineo de esta misma hermandad de San Isidoro.

Prácticamente desde entonces está escrita esta entrada, pero por diversos motivos tanto de índole personal como de carácter más general me ha sido imposible publicarla hasta hoy, a pesar del tiempo transcurrido desde el hallazgo y de que la noticia hace ya unos días que dejó de ser actualidad.

Evidentemente este acontecimiento no podía ser pasado por alto teniendo en cuenta el especial “cariño” que este blog profesa a la persona del Duque de Dalmacia, el sin par Jean de Dieux Soult, un personaje que dejó para la posteridad tal cantidad de “maravillosos” gestos y “detalles” durante el breve período que ostentó el cargo de general jefe del ejército napoleónico en Andalucía, de 1810 a 1812, que lo han convertido en uno de los asiduos a estas Sevillandas.

Cuando Soult llegó a la capital hispalense ésta no era ni una sombra de la impresionante urbe que siglos atrás había sido el referente del mundo conocido: la pérdida del monopolio comercial con las Indias, las terribles epidemias que habían diezmado su población y muchos otros factores adversos tenían anclada la ciudad en una absoluta y franca decadencia que arrastraba desde hacía bastantes decenios; sin embargo, tras los viejos y ruinosos muros de sus iglesias y conventos aún se guardaba un tesoro de incalculable valor: el riquísimo y vasto legado de esa época de apogeo que habían convertido a Sevilla en el principal exponente cultural del Siglo de Oro español, con permiso de Madrid.

Por la práctica totalidad de la ciudad se repartían magníficas obras de artistas de la talla de Murillo, Velázquez, Zurbarán, Valdés Leal, Juan de Mesa, Martínez Montañés y muchos otros genios que, para un amante del arte sin escrúpulos ni principios como el Mariscal Soult, se convirtieron rápidamente en presas fáciles y codiciadas con las que satisfacer su insaciable voracidad artística. No en vano salió de Sevilla con la mayor colección de arte privada que había existido hasta la época…

Pese a que en las Capitulaciones previas a la rendición de la ciudad una de las condiciones pactadas era el respeto a las propiedades eclesiásticas, los franceses hacen caso omiso; el mismo Mariscal se instala en el Palacio Arzobispal a la vez que aloja a soldados y bestias en varios conventos previamente exclaustrados y que pueden considerarse afortunados por mantenerse en pie, ya que otros como el de San Francisco o las iglesias de la Magdalena y Santa Cruz desaparecen para siempre.

La labor del Mariscal no acaba ahí, ni mucho menos; de hecho este “interés” urbanístico puede considerarse una anécdota frente su afición favorita: el acopio de obras de arte. Y es que durante estos dos años se dedica a esquilmar literalmente todo el patrimonio artístico que encontraba a su paso. Se estima que antes de evacuar la ciudad habían sido reunidas en el Alcázar mas de 950 obras (entre esculturas, cuadros, etc…) arrancadas de iglesias y conventos sevillanos. Obras que, evidentemente, partieron rumbo a Francia para no regresar jamás en la mayoría de los casos.

Por ello, ante este panorama desolador, no es de extrañar el gesto de este ciudadano, hoy anónimo, que por una motivación artística, cofrade o vaya usted a saber (ojalá se supiera) escondió estos dos ángeles barrocos lejos del alcance francés.

Desgraciadamente el ejemplo no se prodigó mucho mas (que se sepa) entre los sevillanos y el bagaje final de la presencia francesa en la ciudad es desolador, ya que se vivió uno de los saqueos artísticos mas crueles de la historia. Y lo que es peor, consentido entonces y hoy, 200 años mas tarde.

No hubo más ángeles escondidos que los de San Isidoro….

En esta Sevilla del siglo XXI en la que abundan los debates culturales estériles, donde prima mas la polémica y la crispación para arrimar cada uno el ascua a su sardina que los verdaderos intereses y necesidades de la ciudad, sacrificados en la mayoría de los casos por un puñado de votos, bien podría echarse la vista atrás, aunar esfuerzos y reclamar las obras de arte expoliadas durante la invasión napoleónica.

De la misma forma que Egipto, Grecia o incluso Nigeria exigen el retorno del patrimonio que les fue arrebatado el siglo pasado por británicos o franceses y que ahora está expuesto en los museos de estos países, la ciudad de Sevilla podría pedir la devolución de cuadros que en algunos casos están expuestos a 500 kilómetros.

Porque si bien a la mayoría de las casi mil obras de arte saqueadas por Soult se les ha perdido la pista para siempre y posiblemente estén hoy día adornando de forma anónima cualquier salón parisino o acumulando polvo en el trastero de algún palacete francés, muchas otras están perfectamente localizadas y, en algún caso, incluso colgadas de la pared de museos españoles, lo cual me parece aún mas inmoral que la actitud del susodicho Mariscal.

Es el caso de la Inmaculada de Soult, un impresionante lienzo de Murillo que fue arrancado del Hospital de los Venerables y que tras sufrir diversos avatares, está expuesto desde 1941 en el Museo del Prado. El mismo Museo alberga desde mucho antes, concretamente desde 1901, otras dos obras del mismo pintor: “El sueño del Patricio Juan” y “El patricio Juan revela su sueño al papa Liberio”, ambas saqueadas en esta ocasión de Santa María la Blanca.

Son sólo unos ejemplos; de hecho Ottawa, Londres e incluso San Petersburgo reparten entre sus paredes cuadros que nunca debieron salir de Sevilla y, lo que es más triste, que nadie se molesta en reclamar.

Por ello, es de agradecer que este vecino anónimo escondiera estas dos tallas de Ruíz Gijón de la rapiña francesa; quién sabe, quizás se tratara de un visionario que tenía claro que si no ponía a salvo estos ángeles nunca mas volvería a verlos y, lo que es peor, nadie iba a hacer nada por devolverlos al lugar de donde nunca deberían haber salido.

15 de febrero de 2009

Marta; que alguien pare la noria

Antes que nada dejaré clara mi postura para evitar malentendidos.

Soy de los que conforme pasaban los días pensaba que Marta estaba viva ya que en mi cabeza no podía entrar que un chaval de 20 años (único sospechoso) tuviera la sangre fría (helada) de asesinarla, hacerla desaparecer y permanecer callado todo este tiempo. Llámeseme inocente o simplemente imbécil.

Por ello conocer ayer el trágico desenlace de la historia me ha impactado bastante, aunque supongo que a todo el mundo le ha pasado lo mismo, tuviera la intuición que tuviera… y la esperanza.

Mi punto de vista al respecto es claro: el que lo hace que lo pague, y si puede ser que se pudra en la cárcel; no merece otra cosa.

Por otro lado, creo que hijos de la gran puta de esta calaña han existido, existen y existirán siempre. En mi opinión ninguna ley, ningún castigo y ninguna amenaza habrían conseguido evitar ésta u otra muerte.

Las declaraciones de Rocío, la que hasta ayer era pareja del tipo, en Diario de Sevilla pienso que defienden a la perfección este argumento: “Me he librado de una buena”; Marta, desgraciadamente, no lo consiguió. Y si lo hubiera logrado seguro que ese malnacido tarde o temprano habría terminado matando a otra persona. Como decía mi abuela, “el que nace lechón muere cochino”.

Con esto no quiero decir que haya que resignarse y esperar a que estos desgraciados actúen para tomar medidas. Al contrario, en el mismo momento que un criminal enseñe la patita se debe denunciar y a ser posible empapelarlo hasta los ojos, aunque ésto ya es cometido de la justicia…. (hago énfasis en estos puntos suspensivos….)

En definitiva, no creo que en el caso de Marta haya que buscar mas culpables que los que ya hay, desgraciadamente. Repito, en el caso de Marta; y repito, “hijos de la gran puta de esta calaña han existido, existen y existirán siempre”.

Pasando a otro plano distinto aunque también relacionado con el asunto, hay un aspecto que me ha sorprendido e indignado bastante: el tema de la moralidad y el tratamiento mediático que se está dando al caso.

Después de un día exprimiendo al máximo este anticipo primaveral que nos ha regalado el mes de Febrero, llego a casa y me entero de todo gracias al anuncio de un especial de La Noria…

Especial de La Noria que continuaba el programa del día anterior dedicado a parricidas, homicidas, fratricidas y demás sustantivos de idéntica terminación. Una de las cadenas mas seguidas del panorama televisivo nacional con el morbo como argumento estrella del prime time. Y con excelentes resultados.

Recuerdo hace bastantes años, en un suceso de similares características y desenlace igualmente trágico, el de las niñas de Alcasser, cuando Antena 3 dedicó un programa que levantó tanta polémica por el tratamiento morboso dado al tema que su presentadora, Nieves Herreros, fue rebautizada como Horrores.

Hoy estoy seguro de que ese ya tristemente famoso “Especial Alcasser” sería un programa respetuoso previendo la que se nos viene encima las próximas semanas.

¿Tanto hemos cambiado desde entonces? Y lo mas importante, ¿por qué hemos cambiado tanto desde entonces?

Parece que hoy la gente solo quiere carnaza, sangre, vísceras; las puertas del gran Coliseo del siglo XXI se abren de nuevo, como en su momento se abrieron para vender croquetas con la muerte de Antonio Puerta o para apuntar con el dedo a todo ser viviente cuando Mariluz. El morbo por el morbo.

La triste realidad es que a las cadenas de televisión les sale rentable que existan hijos de puta como el que acabó con la vida de Marta; es más, hay gente que vive e incluso gana prestigio gracias a sucesos como éste.

¿Para qué sirve entonces abrir un debate sobre si hay que dar clases a los niños de Educación para la Ciudadanía o de Religión si luego, cuando llega el fin de semana, se acuestan escuchando testimonios de asesinos?

Es denigrante que un programa de Antena 3 que estaba completamente abocado al fracaso levante su audiencia al descubrirse que hay un parricida entre sus concursantes. Algo falla…

En estos casos sí que echo en falta una respuesta contundente desde mas arriba, algo que ponga freno a este sinsentido de cada vez mayores dimensiones; pero claro, las últimas noticias que se tienen del ministro de Justicia son referentes a su pericia en la caza del muflón mientras que la ministra de Igualdad, que también podría adquirir algún tipo de protagonismo, aparece en tele para comprar bragas con el Follonero. De la oposición ni hablo….

Deprimente.

Nos quedan semanas en las que conoceremos todos los detalles la vida del cabrón que acabó con Marta; posiblemente tendremos los testimonios de otras ex-novias, de familiares, vecinos; e incluso en poco tiempo tengamos la oportunidad de ver el crimen en una película, como hace poco nos brindó Antena 3 con Mariluz.

Mientras tanto, que la noria gire y cada cual recoja su cuota de share.

Descanse en paz, Marta del Castillo; y si no es mucho pedir, que la dejen descansar.

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