La actual Avenida de la Constitución de Sevilla nació de la transformación de varias calles históricas del centro, entre ellas la antigua calle Génova.
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| La Avenida en 1922: ha terminado el ensanche de la calle Génova - Imagen: Génova Café-Bar |
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| La Avenida en 1922: ha terminado el ensanche de la calle Génova - Imagen: Génova Café-Bar |
Al hablar del Costurero de la Reina me gusta imaginar a una muchacha bellísima y delicada, cualquiera diría que nacida en los pinceles del mismísimo Murillo, que asoma enamorada a las almenillas dentadas de este romántico pabellón.
La mirada la tendría perdida en el horizonte, más allá de la Dehesa de Tablada, en ese punto exacto donde el Río se convierte en una simple línea que se funde con el azul infinito del Cielo.
Sus pensamientos están mucho más cerca, a escasos metros, entre las blancas columnas del templete de la Isleta de los Patos, el estanque donde su amado, el rey Alfonso, le juró amor eterno con el canto de los jilgueros que despedían al Sol antes de ocultarse tras los tejados alfareros de Triana por testigo.
Y es que la belleza atrae a la belleza, eso es incuestionable.
Sólo así se entiende que la voz popular haya convertido a María de las Mercedes, “princesita hermosa” que primero enamoró a los sevillanos, después a un Rey, más tarde a todo un país y finalmente a la Historia, en Reina de un Costurero que parece sacado de un cuento de hadas, aunque en realidad ni siquiera llegó a conocerlo.