Hoy miles de personas recorren la calle Sierpes sin imaginar que, hace dos siglos, en apenas 200 metros se levantaban tres conventos.
Uno de ellos albergó la primera biblioteca pública de Sevilla, otro estuvo relacionado con la famosa Cruz de la Cerrajería y del tercero todavía podrían quedar restos escondidos entre los comercios de la calle.
Los tres desaparecieron durante el convulso siglo XIX.
Esta es la historia de los tres conventos que Sevilla perdió en la calle Sierpes.
![]() |
| Plano de Olavide, 1771. Se aprecian los tres conventos en la trama urbana de la calle Sierpes |
Tres conventos en los que podemos establecer varios paralelismos, ya que se fundan prácticamente al mismo tiempo, a finales del siglo XVI y principios del XVII, la época de mayor prosperidad económica y cultural de la historia de Sevilla.
![]() |
| La calle Sierpes en 1880, poco tiempo después de la desaparición de los 3 conventos |
El primer convento que recordaremos será el de Nuestra Señora de Consolación, de las monjas Mínimas, fundado en 1593 en la esquina con la calle Rioja.
30 años antes, en 1563, la misma comunidad había fundado otro cenobio en el arrabal de Triana, pero las continuas y devastadoras inundaciones aconsejaron su traslado a unas casas intramuros situadas en la calle de los Perros, nombre con que era conocida Rioja en esos tiempos.
Por suerte para ellas, como se encargará de demostrar el devenir de los acontecimientos, no se deshacen del solar que ocupara su primitivo emplazamiento trianero, donde en 1603 fundarán el convento de la Salud.
| Esquina de Rioja con Sierpes |
Uno de los mas ilustres huéspedes que tuvo este convento de las Mínimas fue la famosa Cruz de la Cerrajería, en nuestros días alma de la Plaza de Santa Cruz, a la que une una curiosa historia.
Encargada por los vecinos de la collación al maestro Sebastián Conde en 1692, esta meritoria obra de forja se encontraba en la confluencia de Rioja con Sierpes, más o menos en el lugar hoy ocupado por el kiosco.
Un emplazamiento ideal que daría bastante prestancia al entorno, aunque nadie contaba con el problema que se venía encima.
Y es que corría el año 1729 cuando Felipe V decide visitar Sevilla.
Su entrada la haría por la Puerta de Triana, bajando por la actual San Pablo para llegar a Rioja y después a Sierpes, desde donde enfilaría al Ayuntamiento. Pero había un obstáculo: la Cruz de la Cerrajería, que taponaba su paso.
Las autoridades deciden entonces retirar la Cruz, siendo trasladada al convento de las Mínimas, donde podría haber estado hasta nuestros días si no llega a ser por las protestas de los vecinos, que veían como el Rey regresaba a Madrid pero la Cruz seguía sin aparecer, reubicándose por fin en 1734.
Pero poco tiempo dura, ya que en 1796 vuelve a trasladarse a las Mínimas; hubo una tercera vez, en 1816, y aún una cuarta, en 1847, con el convento en fase de desaparición, motivo por el que posiblemente se manda al Museo Arqueológico, que se encontraba en el ex-convento de la Merced, hoy Bellas Artes, de donde saldrá años después al fin para la Plaza de Santa Cruz.
![]() |
| Cruz de la Cerrajería - Imagen: Wikipedia |
Estaba a mediados del siglo XIX, como hemos dicho, herido de muerte el convento de Consolación.
La pérdida de población de Sevilla tras la marcha de la Casa de la Contratación y las terribles epidemias que habían diezmado la ciudad, unidos a otra pérdida, la de vocación, provocan la decadencia absoluta del otrora intocable mundo religioso.
La Desamortización y un buen número de leyes dictadas durante la primera mitad del convulso siglo XIX hacen mella en el convento, que es definitivamente abandonado en 1868, con el triunfo de la Gloriosa y el advenimiento de la República.
Las pocas monjas que quedaban en la calle Sierpes se reunifican en el convento de las Mínimas de Triana, ese que habían refundado en 1603, y nuestro edificio se transforma en un corral de vecinos.
El patrimonio que aún quedaba a las Mínimas se dispersa para siempre, trasladándose por ejemplo el Retablo Mayor, espectacular obra del siglo XVIII, a la iglesia de la Concepción de Castilleja de la Cuesta, donde aún permanece en nuestros días.
| Retablo Mayor iglesia de la Concepción, Castilleja Fuente: Rafaes.com |
El corral de vecinos que ocupa el antiguo cenobio de las Mínimas no tendrá sin embargo mucha andadura, ya que es demolido a principios del siglo XX, levantándose en su lugar el Salón Llorens, edificio regionalista del arquitecto José Espiau (1911) que tras ser usado varias décadas como Cine hoy es un Salón Recreativo.
San Acacio: el convento que tuvo la primera biblioteca pública de Sevilla
En la misma manzana pero en la esquina opuesta hacia Pedro Caravaca, se encontraba el segundo edificio religioso de la calle Sierpes: el convento de San Acacio, de los agustinos calzados.
Dedicado a Centro de Estudios, sus orígenes son bastante parecidos a los del convento de las Mínimas, ya que también se fundaría extramuros, concretamente en la zona de la Cruz del Campo hacia 1593 gracias al mecenazgo de una noble dama llamada Leonor de Virués.
Pero también aquí las riadas así como un entorno insalubre y peligroso, hacen que los agustinos se trasladen en 1633 a unas casas sitas en la confluencia de la calle Sierpes con la de los Leones, hoy Pedro Caravaca.
Será este Colegio de San Acacio el edificio de menor importancia que tendrán los agustinos en Sevilla si se compara con sus otros dos conventos: la Casa Grande, en la Puerta de Carmona, y el de Nuestra Señora del Pópulo, en las inmediaciones de la Puerta de Triana.
Tampoco destacaba en lo artístico ni en su monumentalidad, a pesar de ser remodelado en el siglo XVIII por Leonardo de Figueroa, el genial arquitecto que dejara obras inmortales como la iglesia del Salvador, San Telmo o los Venerables.
Eso sí, la excepción hay que hacerla en el claustro central, uno de los más bellos ejemplares del barroco sevillano que, por suerte, aún hoy se conserva aunque bastante alterado.
![]() |
| Claustro de San Acacio antes de su rehabilitación Fuente: Conventos agustinianos de Sevilla y su desamortización |
Pero sin duda el principal legado que deja el Colegio de San Acacio será la impresionante biblioteca reunida por uno de sus religiosos mas importantes, el padre Gaspar de Molina y Oviedo.
Con una vastísima colección para su tiempo formada por más de 7000 volúmenes, a su muerte los dona a la ciudad, convirtiéndose una vez superados una serie de trámites legales en la primera Biblioteca Pública de Sevilla hacia el año 1749.
Por desgracia quedaban pocas décadas de vida a este Colegio y a su Biblioteca, ya que primero los franceses del Mariscal Soult y luego la Desamortización precipitan su final.
![]() |
| Año 1884. Pasión ha desaparecido, San Acacio es ahora Correos y las Mínimas un corral de vecinos. Plano de Población de 1884 |
Santa María de Pasión: el convento relacionado con Velázquez
La entrada se producía desde la misma calle Sierpes, donde se situaba una portada “de ladrillo cortado muy arreglada del orden dórico” rematada por un segundo cuerpo en el que destacaba un “relieve de mármol, muy bien ejecutado, en el cual está Jesucristo crucificado y otros santos”.
Espectacular también debió ser el retablo mayor, tallado en madera de alerce y de orden corintio, donde interviene en 1631 el renombrado pintor Francisco Pacheco e incluso, se cuenta, uno de sus mejores discípulos: Diego Velázquez.
![]() |
| San Francisco de Asís y Sto. Domingo, procedentes del convento de Pasión y expuestas hoy en el Museo de Bellas Artes. Fuente: Foroxerbar.com |






Una auténtica pena. A saber que sería hoy día de ciudades como Roma y Florencia de haber tenido los gobernantes que esta bendita ciudad ha tenido.
ResponderEliminarHace no mucho descubrí, de forma totalmente inesperada, que en lo que en los años setenta fuera una discoteca y hoy salón de celebraciones situado en la planta alta de la cafetería La Reja, pueden observarse los restos de unos arcos que debieron pertenecer a un claustro del convento de las monjas de Pasión. Pásate por allí y que te los enseñen; como te digo, me llamó mucho la atención por lo inesperado del hallazgo.
ResponderEliminarLa entrada, como siempre, excelente.
Hola..........
ResponderEliminarSoy nacida en Sevilla,bautizada en San lorenzo y criada en la calle,Hombre de Piedra,pero desde hace 40 años vivo en Gines.......
Me encantan las historias de Sevilla,y todo lo que sucedio en aquellos tiempo........Muchas gracias por estos escritos de Sevilla la antigua.......saludos
Muy interesante, me encanta la historia y aún más la de Sevilla, esta ha sido una entrada excelente ya que no sabia de la existencia de estos cenobios en la calle sierpes.
ResponderEliminarme ha encantado la historía de la calle
ResponderEliminarSierpes, no me la podía imaginar así, que pena que no respeten las obras que con el tiempo van formando la historía de una ciudad.......